Volví a la discoteque de siempre. Música retumbando en mis oídos. Olor mezclado entre nicotina y alcohol. Cuerpos sudados moviéndose al ritmo, como una sola masa. Caras amistosas que levantaban su mano al pasar, algunos me recibían con abrazos y buenas palabras. Tratando de ser cortés, sólo saludaba, y respondía lo que ellos parecían querer escuchar. Seguí mi camino. Cerré mis ojos, me dejé llevar. Entregué mi cuerpo a la música, cual pagana a dioses imaginarios. Dejé que mi ser se descargara, aunque no tenía claro cuál era el peso que cargaban mis hombros. Me sentí vacía. Me alejé de la pista. Tomé asiento. Reflexioné. ¿Cómo sabía de aquel lugar? ¿Cómo llegué ahí, sintiéndome acogida y tan lejana a la vez? Resignada, metí mis manos en los apretados y casi inservibles bolsillos en mis jeans. Un trozo de papel rozó mis dedos, y mi curiosidad me llevó a revisarlo. " Sé que saliste de nuevo. Vuelve a casa. Te estaré esperando ". Con inmensa amargura, lloré cuando...
Comentarios
Besos con mucho mucho frío!
A mí me gusta como tú escribes, otro día te cuento por qué :)
Un abrazo
Un abrazo.
con tu microcuento me acordé de un chiste que no se quién contó en la tele, de una niña que era tan tontita que se tiró del décimo piso para probar las nuevas toallas higénicas con alitas!
jajaja
pues... es bastante fome, pero igual me reí mucho XD
como stás niña??
quando podré verte x ahí?? =3
quiero conversar con alguien!!
peronu tengo con quem ahora u.u
di-me quando tendrás algún ratito más libre, yap?
un abrazo ^^
( Lo encontré en una lista de seguidores de un blog del cual yo también soy fan (: )
Claro, este es mi nuevo blog, porque el anterior lo cerré y lo acabo de reabrir sólo para verlo. Lo dejaré así por unos días por si quieres/puedes verlo.
Saludos (:
muchos cariños para ti ^^
byeee :-)